Si los entrenadores pudiesen pedir un deseo …

Si a los entrenadores les regalasen una lámpara mágica y les concediesen un deseo, probablemente la mayoría de ellos ficharía al jugador de sus sueños, pero más de uno en un momento de enajenación haría lo mismo que hizo este entrenador. No sé si acabo el partido en el banquillo, pero el hombre se quedó descansado.