Queralt Casas: “Hay tiempo para volver”

Hace apenas unos días el periódico “L’Esportiu de Catalunya” publica una entrevista a la escolta gerundense Queralt Casas actualmente en las filas del Landes francés. La jugadora reconoce que le gustaría volver a Girona, pero todavía no es el momento. Además ha comentado que este verano han llamado a su puerta tanto Uni Girona como Perfumerías Avenida, pero ha desestimado el retorno a la LF.

La interesante entrevista de Jordi Prat es la siguiente, ya veréis que el catalán se entiende perfectamente. 😛

No ha sido una temporada nada fácil para Queralt Casas. Por primera vez en su carrera, la escolta (Bescanó, 18-11-1992) ha tenido que afrontar una lesión importante. Al final, y a pesar de tener la posibilidad de rescindir el contrato con el Basket Landes francés, ha decidido continuar otro año en busca de los éxitos que se les han resistido este año.

Han sido duros los meses sin poder ayudar al equipo por la rotura de la clavícula izquierda?
Muchísimo. Piensa que, entre una cosa y otra, he estado fuera casi tres meses. Es mucho tiempo, casi media temporada. Tampoco me ayudó el tipo de lesión. Yo soy una jugadora a quien gusta penetrar y esto obliga al contacto permanentemente. Al principio, admito que iba con miedo por la posibilidad de recaer porque en los partidos, cuando se defiende, nadie tiene miramientos. Pero, después de algunos partidos y al no resentirme, todo se acabó olvidando.

La temporada desde el punto de vista colectivo tampoco ha sido la mejor para el Basket Landes. ¿Qué ha pasado?
Teníamos un buen equipo y estoy convencida de que con potencial suficiente para luchar por el título, pero no hemos tenido suerte, sobre todo con las lesiones. Dumerc llegó tocada del tobillo en la pretemporada y, durante el año, muchas jugadoras importantes hemos estado de baja, y bastante tiempo. Sólo te digo que una jugadora se rompió el tendón de Aquiles, fichamos una sustituta temporal y, en un entrenamiento, se rompió los ligamentos cruzados.

Sentía que tenía cosas pendientes con el club y por eso sigue?
Soy una persona de palabra y cuando firmo un contrato me gusta cumplirlo. Pero es que al Landes me han dado muchísima confianza. En el primer partido después de la lesión ya jugué 35 minutos. Más confianza que eso, imposible. Y quizá sí que siento que no les he podido devolver la confianza, básicamente por la lesión. Tengo ganas de hacer más por ellos.

Lo mejor de la temporada seguramente ha sido jugar al lado de Céline Dumerc. ¿Qué ha aprendido?
Que nunca se debe perder la humildad. Tiene un físico y un talento increíble para visualizar el juego y lo ha ganado todo, pero su ética de trabajo diaria es impresionante. Te hace ver que nada llega por azar y que, si quieres algo, tienes que trabajar porque nadie te regalará nada. Para mí es un ejemplo a seguir, y un honor poder compartir equipo con ella. Podré decir a mis hijos que he jugado con Dumerc [risas].

En Francia es muy respetada.
Más que eso. Piensa que todo el mundo la conoce, y la paran en la calle o en los aeropuertos para hacerse fotos con ella. Al principio, me chocó bastante, pero el baloncesto femenino también se vive más que en España. Hay los pabellones llenos [en Mont-de-Marsan, ciudad del Landes, tampoco hay equipo masculino de élite] y muchos más seguidores. Y Dumerc es un símbolo; no cae mal a nadie. Todo el mundo la adora en Francia.

Repetirá equipo por primera vez en los últimos cinco años. Es casualidad o no encontraba el lugar adecuado?
Cuando me fui del Rivas, en verano de 2014, fue porque el club tenía problemas para pagar y había renunciado a la Euroliga. Mi prioridad entonces era Francia o Italia, pero llegó el Galatasaray, que era el campeón de Europa, y era un tren que no podía dejar pasar. Pero el cambio fue demasiado brusco, de idioma y de cultura, y no salió bien. Así que, cuando opté por ir a Nantes [temporada 2015/16], firmé por un año para comprobar si no me sentía cómoda en el extranjero o había sido el caso puntual de Turquía. Y en Nantes todo fue muy bien en todos los sentidos. Si no renové, fue porque no tenían asegurada la competición europea y el Landes, sí. Y, para mí, esto es una prioridad.

El estilo francés es el que mejor se adapta a su juego?
Creo que sí. A mi me gusta el juego físico, de contacto. Terminar un partido y estar fundida físicamente, con el cuerpo bien magullado [risas]. En Turquía, también el nivel físico es alto para las estadounidenses que juegan, pero aquí hay muchas jugadoras de color fuertes y con gran capacidad de salto. Y eso te anima a ponerte a su nivel. Es divertido.

Todavía es joven [en noviembre, cumplirá 25 años], pero no se ha planteado volver a Liga Femenina?
Este verano, he tenido la posibilidad de hacerlo porque ha habido contactos con mi agente desde Salamanca y Girona, quizás más intensos que nunca, pero ahora mi prioridad era continuar en el extranjero. Soy joven y pienso que si has decidido hacer la ruta fuera es mejor alargarla un poco más para que, al volver a casa, estarás tan a gusto que no te moverás. Hay tiempo para volver.

Tarde o temprano su camino y el Uni Girona se acabaran encontrando?
En Girona tengo la familia y los amigos, además de una casa en Vilablareix. Si pienso en clave de futuro, es fácil pensarlo. Además, el club hace las cosas bien y también juega en Europa, un requisito imprescindible para mí. Pero ya lo veremos porque puedes hacer muchos planes y luego la vida te lleva donde te lleva.

El verano de 2012, hizo el ‘training camp’ con Minnesota Lynx. Volverá a la WNBA?
Mi prioridad es la selección española. La temporada pasada jugué a un nivel muy alto y me esperaba que me llamaran, pero no fue así. En la actual, con la lesión por medio, no me lo esperaba y me moví para volver a la WNBA. Ya lo tenía todo atado, también el visado, para ir con Los Angeles Sparks, las campeonas, pero hubo un problema de fechas.

¿Qué pasó?
Con Landes tuvimos que jugar una eliminatoria por el sexto puesto para asegurar la plaza en la Eurocopa [la perdieron y tendrán que jugar la previa] y esto coincidía con el inicio del training camp. Era rookie y no me lo podía perder. Así que era una cosa o la otra, y me tuve que quedar en Francia.