La Copa de Salamanca, unos días fantásticos viendo buen baloncesto y disfrutando con su gente

Estos días viendo en directo la Copa de la Reina en el pabellón Multiusos de Salamanca no pude evitar acordarme en varias ocasiones de las sensaciones tan distintas que tuve al inicio de temporada en el que estuve en el Open Day.

Este año fue mi primer Open Day al que asistía y ojalá no hubiese ido porque reconozco que me dieron ganas de llorar viendo el ambiente desolador que había en la mayoría de los partidos. Me quedé a ver todos los partidos por respeto a los equipos, pero estos días en Salamanca han compensado con creces aquella desilusión de entonces para volver con el subidón de seguir viendo baloncesto cuando a veces estás de bajón.

Ha sido una gozada ver el pabellón lleno hasta la bandera, con la variedad de los colores de las distintas aficiones, escuchando sus cánticos y aunque los partidos no han sido de gran nivel la mayoría han sido emocionantes y la entrega de las jugadoras ha sido incuestionable.

Foto: FEB

La marea azul como ‘anfitriona’ ha cumplido con creces asistiendo en masa estos días y organizando una marcha hasta el pabellón, la organización dentro de éste desde mi punto de vista ha estado a la altura de las circunstancias con sus voluntarios ejerciendo su papel. Seguramente quienes fueron como medios o los propios equipos tendrán más que contar que una mera espectadora.

También es cierto que veníamos de la Copa de Vitoria que dejó el listón muy alto y tengo que reconocer que hay algunas cosas que podrían haberse hecho mejor.

Me decepcionó enormemente comprobar la nula promoción fuera del pabellón por parte del consistorio salmantino. Ni una triste mención del evento en la ciudad ni en ninguno de los pabellones donde se disputaba la Mini Copa es que ni un triste poster al respecto. Si te acercabas al pabellón era porque sabías a qué ibas, pero no porque te animasen a ir.

Foto: RPK Araski

Los aficionados echamos en falta una fan zone y es que veníamos muy bien acostumbrados de la anterior edición. La ciudad de Salamanca ofrece muchas alternativas de ocio, pero las aficiones se tuvieron que buscar la vida por su cuenta y se pensó poco en ellas.

También eché en falta una web o un perfil oficial en las RRSS que me informase de algo tan sencillo como los diversos partidos que iban a jugar las pequeñas para poder organizarme. Al final me tuve que buscar el artículo que escribí hace semanas para tener a mano todo el calendario porque la información la publicaban los respectivos clubes, pero no había nada unificado.

El tema de la seguridad me pareció exagerado ya no el último día porque con la visita real era de esperar, sino ya en el primer partido con un inesperado cacheo tras la habitual revisión de mochilas. La sorpresa fue mayúscula cuando delante de mí vi como se cuestionaban si dejar pasar bubucelas al interior porque de entrada los de seguridad no sabían ni qué eran. Afortunadamente al final optaron por dejar entrarlas, pero anotando el NIF del propietario no fuera que la liasen lanzándosela a alguno o soplando más de la cuenta.

El jueves por la noche llovió y los paraguas se quedaron en el suelo de la esplanada del pabellón. Desconozco si esto ocurre en otras pistas, pero se hubiese podido organizar un buen mercadillo a la entrada del pabellón y seguro que algún paraguas no ha dormido hoy en su casa de origen.

No me gustaron ciertos comportamientos de algunos impresentables en las gradas porque no tienen otro nombre, pero me encantó el comportamiento de otr@s animando a las suyas sin necesidad de faltar a las contrarias.

Desgraciadamente patatas podridas que deberían quedarse en casa para evitar hacer el ridículo haberlas haylas en todas las casas, aunque a veces algunos crean que en la suya son perfectos y otros alegremente opten por generalizar y poner injustamente a todo el mundo en el mismo saco. Lo que debemos hacer es erradicar su comportamiento entre todos porque a quienes nos gusta el deporte y sus valores somos la mayoría y estamos en nuestro derecho de disfrutarlo sin que nos lo hagan aburrir.

Y me encantó como broche de esta Copa que se le hiciera un homenaje a María Planas, una leyenda viva de nuestro deporte porque es en vida que hay que hacer estas cosas. Toca aplaudir a todos los asistentes porque la ovación fue de gala y puso a todo el mundo en pie de forma unánime, una imagen para el recuerdo que seguro emocionó a la protagonista.

Foto: FEB

Y así han acabado cuatro intensos días, con una valoración muy positiva porque la Copa de la Reina de nuevo fue la fiesta del baloncesto. Quien no haya estado nunca debería de probar porque seguro que repetiría y es que el único riesgo de contagio que asumimos yendo a Salamanca estos cuatro días no fue pillar el coronavirus, sino que repitamos el próximo año.

La enhorabuena a Perfumerías Avenida por el título conseguido en casa, al resto de clubes por su participación y a las aficiones por su implicación en dar color al evento. Entre tod@s han conseguido que hayan sido unos días fantásticos viendo buen baloncesto y disfrutando con su gente en una bonita ciudad como Salamanca que si no fuese por la Copa probablemente no hubiese descubierto.