Silvia Serrat: «Me he quedado con muchas cosas por devolver al baloncesto»

Entre tanto clínic, retos y formación en las redes sociales hoy me he tropezado con una buena entrevista realizada por Jonay González a Silvia Serrat hace tan sólo unos días, publicada en el portal de internet OlympiaCAT.

Como no la he localizado traducida y a veces algun@s pasan de largo por la pereza de traducir, aquí la dejo. Vale la pena conocer las sensaciones de la jugadora de Banyoles optimista como siempre y afrontando con madurez la decisión tomada tras anunciar hace poco que colgaba las zapatillas.

Dice que a ella le quedan muchas cosas por devolver al baloncesto, pero el baloncesto también le debe poder seguir disfrutando de este deporte más o menos cerca de una pista. Una persona con su talante y su fuerza de voluntad seguirá sumando en el baloncesto en cualquier faceta en la que se incorpore.

«Me he quedado con muchas cosas por devolver al baloncesto»

Silvia Serrat nació en Banyoles (Girona) el 9 de febrero de 1999. La jugadora catalana ha pasado por el Banyoles, el GEIEG Girona, el proyecto de la FEB del Siglo XXI y ha disputado dos europeos y un mundial en categorías inferiores de la selección española. El pasado 17 de febrero, la de Banyoles anunciaba su retirada del baloncesto debido a las lesiones que estaba sufriendo. Una carrera donde siempre ha querido demostrar que a pesar de tener diabetes se puede ser una deportista de élite y una luchadora. Serrat se acerca a Olympia para hablarnos sobre su decisión y sobre su futuro.

¿Cómo empezaste con el baloncesto?

Mis padres siempre me han dicho que nací con un balón en las manos. Recuerdo ir a los partidos de baloncesto de mi hermano, cuando era muy pequeña, y siempre llevaba mi pelota para poder ir a tirarla tanto al descanso como después del partido. Sin embargo, siempre era un balón de fútbol, ​​porque me servía tanto para tirar como para hacer toques. De pequeña me gustaba más el fútbol. Pero en el momento que hubo un equipo de baloncesto, empecé a jugar. Tendría unos 5 ó 6 años.

Jugabas en Banyoles y fichasté por Siglo XXI, uno de los mejores proyectos del deporte español. Como te enteras de esa llamada y qué es lo primero que piensas?

Estuve en Banyoles bastantes años y después me llamó el GEIEG de Girona, donde estuve 3 años. Fue aquí cuando quedamos sextas del campeonato de España infantil, y entonces, me enteré que el Siglo XXI me quería para su proyecto. Era mi sueño desde que mi prima, Maria Martí, había ido y me había informado más sobre qué trataba. Me emocioné muchísimo, tanto que conseguí convencer a mis padres. Ellos tenían miedo de dejarme vivir sola por ser diabética, ya que me lo tenía que controlar todo yo sola con 14 años.

Aparte del Siglo XXI, pudiste jugar con las categorías inferiores de la selección española. ¿Cómo fue esa experiencia?

De las mejores experiencias de mi vida. Jugar torneos internacionales es de las mejores cosas que le pueden pasar a un deportista. Te das cuenta de lo grande que es el mundo y de lo lejos que puedes llegar si te lo propones. Conocí a muchísima gente y pude llevarse me experiencias geniales.

Has jugado con la selección Sub-16, el Mundial Sub-17 y otro Europeo Sub-18, por desgracia, y esto es noticia, no ha conseguido subir al podio en ningún campeonato internacional. No sé si es una espina que tienes al dejar el baloncesto.

Está claro que nos hubiera gustado a todas haber ganado alguna medalla, pero yo creo que lo que está hecho, ya está hecho, y es lo que nos ha hecho llegar a ser quienes somos ahora. Todo lo que viví no lo cambiaría. De hecho, el año que me rompí los ligamentos cruzados y el menisco, fue con la Sub-20, generación que terminó ganando el oro europeo. Fue muy duro, pero son cosas que te hacen crecer como persona y te hacen ver más allá del baloncesto.

Llegada tu época decides marchar en Estados Unidos, ¿qué significa esto para ti y como deportista diabética?

Cuando terminé los 4 años en el Siglo XXI me di cuenta que marchar a Estados Unidos era una oportunidad única que no quería desaprovechar. Lo quería probar por un año y ver si me gustaba. Tuve más de 50 universidades y fue bastante difícil elegir, pero terminé yendo a South Florida, donde llevo los últimos 3 años. Como deportista diabética supuso cambios en mi vida y me tuve que adaptar a una nueva rutina no muy fácil. La ayuda de médicos, fisios y entrenadores me sirvió para conseguirlo.

Como ha sido esta experiencia durante este tiempo en Estados Unidos?

A pesar de la mala suerte con las lesiones, ha sido genial. Llegué sola a un país nuevo, y me tuve que adaptar a las costumbres y toda la rutina. He conocido gente de muchos países y estas personas ahora se han convertido en mis mejores amigas. He tenido que crecer como persona, sobre todo psicológicamente.

Has sido una de las abanderadas que ha querido siempre demostrar que se puede competir a un alto nivel y tener diabetes. Como has compaginado tu vida deportiva con esta enfermedad?

Siempre he querido demostrar que con diabetes puedes hacer todo lo que te propongas, y así lo he hecho. De hecho, la diabetes no ha tenido nada que ver en mi retirada. Siempre he explicado que tienes que ser más disciplinado. Tienes que saber lo que toca ese día y organizarte bien las comidas. Puede sonar fácil pero no lo es. Aún así, es posible y vale la pena.

Ahora, dejas el baloncesto a los 21 años. ¿Por qué?

Cuando llegué a América me lesioné del tobillo izquierdo y me operaron. Cuando me recuperé, me rompí los ligamentos cruzados y el menisco interno y externo de la pierna derecha durante la preparación para el Europeo U20. La recuperación no fue como queríamos y tuve que volver a operarme para romper adherencias y limpiar por dentro. Cuando todo parecía ir bien después de muchos meses de recuperación, me di cuenta que tenía un dolor que no era normal.

Decidimos hacer una resonancia y comprobamos que tenía el menisco roto desde hacía bastantes meses. Esto provocó la creación de una artritis y el desgaste del cartílago.

No perdí la esperanza y me volví a operar para volver a intentarlo. Lo que no me imaginaba es que lo mejor era dejar las pistas. Pasaron dos meses pero seguía teniendo demasiadas molestias. Un día no podía prácticamente ni caminar. Decidí hacer otra resonancia y se vio el cartílago demasiado desgastado, la artritis muy desarrollada y que si seguía debería terminar con una prótesis en la rodilla. Con 21 años no me lo podía ni imaginar.

Entonces tuve que tomar la decisión más dura de mi vida: Dejar el baloncesto para intentar poder tener la vida más normal posible y con las mínimas molestias que pueda.

Qué es lo que más echarás de menos ahora que dices adiós a jugar dentro de las pistas?

La sensación de estar en un equipo. Ver cada día a tus compañeras. Conocer gente nueva … Hay tantas cosas que encontraré y que ya echo de menos que son innumerables.

Seguro que ahora te será muy difícil desligarse del baloncesto como si nada. Pero y tú? ¿Qué piensas? Seguirás ligada al deporte?

Seguramente seguiré ligada al deporte. Por ahora, me estoy tomando un tiempo para ser consciente de mi decisión. Valoraré hasta qué punto lo echo de menos y si quiero ser entrenadora o si puedo atarme de alguna otra manera al deporte o al baloncesto. Estoy segura que encontraré algo porque tengo la sensación de que me he quedado con muchas cosas para devolverle al baloncesto.

Qué es lo que te gustaría hacer en un futuro cercano y lejano con tu vida?

Ahora estoy estudiando una carrera en ciencias de la salud y nutrición porque me gustaría trabajar en algún ámbito relacionado con la diabetes. De momento, sin embargo, no lo tengo claro. Imaginaba graduarme en América y volver a Europa para jugar a nivel profesional si era posible. Supongo que cuando me gradue dentro de un año, volveré y haré un máster que me enfoque más en lo que quiera terminar haciendo. Lo más seguro es que sea algo relacionado con la diabetes o con el deporte.

 

Fuente información: Jonay González en OlympiaCAT