Las reflexiones de una interesante charla de entrenadoras de baloncesto

Esta tarde el club Nou Bàsquet Paterna ha promovido un interesante encuentro entre siete mujeres que han compartido su visión sobre la situación del baloncesto femenino sobretodo en relación a la presencia de las mujeres en los banquillos y creo que ha sido muy enriquecedor.

Durante la charla todas las participantes han estado de acuerdo en las pocas mujeres que están en los banquillos a alto nivel, las pocas oportunidades que tienen y que además tienen que demostrar más que sus homólogos para ocupar esos cargos, pero también han reconocido mal que nos pese que probablemente las propias mujeres tienen parte de la culpa en aceptar este ostracismo.

En este sentido, Anna Montañana pedía más unión de las entrenadoras para intentar crecer y apoyarse  mútuamente porque tiene la sensación que a cada una hace la guerra por su lado. Secundo totalmente lo que comentaba Anna a quien nunca había escuchado porque tiene más razón que un santo.

A modo de ejemplo, a mi personalmente me resulta paradójico que exista un grupo dentro de la AEEB (Asociación Española Entrenadores de Baloncesto) que tiene incluso perfil propio en las redes sociales @Soy_EntrenadorA cuyo título en Twitter es «La AEEB quiere potenciar, impulsar y visualizar en el mundo del baloncesto, el valor de la mujer como entrenadora. Este espacio es una herramienta para ello.» y en estas semanas no se haya movilizado. Cómo pretenden ser una herramienta si en días como éstos no se mueven cuando las redes sociales son un hervidero de charlas, webinars y clínics?

Como es posible que teniendo entre sus seguidoras a entrenadoras de la talla de Azu Muguruza, Made Urieta, Bea Pacheco, Glòria Estopà y Cristina Cantero entre otras, una iniciativa como la de esta tarde la haya tenido que promover un club de Paterna? Si estas mujeres son las primeras en aceptar gustosamente cualquier iniciativa que se les propone, hablo por experiencia propia y además hoy se ha vuelto a demostrar.

Iniciativas como la de esta tarde la debería precisamente llevar a cabo este grupo que supuestamente las representa para dar mayor visibilidad al colectivo de mujeres. Nos quejamos y con razón, pero a lo mejor  es que también podemos hacer más y no conformarnos.

Cuando hace unos días escribía un post sobre el olvido a las entrenadoras en estos días de confinamiento hacía mención a que apenas se las estaba incorporando a webinars, coloquios, pero precisamente me quejaba porque si ni el propio grupo que las aglutina está por la labor de empoderarlas y darle visibilidad a qué aspiramos?

Por eso me ha encantado ver la actitud y el empuje de Anna Montañana y las ideas claras de Bea Pacheco porque pueden darle un empujón a este grupo de entrenadoras que se merecen mayor visibilidad, ya sea reactivando ese grupo o bien iniciando uno de cero e ir sumando caras nuevas.

A Montañana y Pachecho será porque son las profesionales de este grupo, pero se las nota que están a acostumbradas a lidiar con mihuras y no se conforman, algo que es muy positivo y necesario para poner las pilas a sus compañeras. Parece que me entre la vena sindicalista, pero es que ciertas cosas me sacan de quicio como el pasotismo respecto al baloncesto femenino y más al rol de entrenadoras quienes están todavía más olvidadas.

En nuestro baloncesto femenino desde fuera en ocasiones me da la sensación que ya nos hemos resignado a la situación actual y es una verdadera lástima. Les preguntaban durante la entrevista qué características piden a un segundo entrenador y les pedían compromiso, poderle tratar de tú a tú, ambición y precisamente es como deben de trabajar ellas, cada una en su casa, pero como Fuenteovejuna todas a unas y ayudándose. Quizás continuarán siendo pocas, pero se sentirán más acompañadas y las generaciones futuras tendrán unas referentes y un sitio al que acudir.

Decía Azu Muguruza que duda que haya una revolución y de un día para otro las mujeres ocupen los banquillos. Tiene toda la razón, pero ver un grupo que una a todas estas caras y que por ejemplo organicen periódicamente charlas como las de estos días, se les hagan entrevistas a entrenadoras que tenemos fuera a quien apenas se conoce con cosas tan sencillas como éstas se dinamizaría un colectivo que parece que esté en peligro de extinción y de paso les daría mayor visibilidad.

Tenemos grandes mujeres en nuestros banquillos con una enorme predisposición por sumar a la causa. Algunas no aspiran a irse a un gran club porque tienen otras prioridades, pero su aportación a nivel de formación para las futuras generaciones es de un enorme valor y eso hay que potenciarlo sea como sea para no perderlo porque si nosotras no creemos en nuestras propias posibilidades ellos todavía lo harán menos. Sólo había que verle la cara a una futura entrenadora escuchando los consejos de Cristina Cantero o Azu Muguruza y esas cosas hay que ponerlas en valor y potenciarlas.

No hay que aspirar a ser la entrenadora de un equipo WNBA, pero hay que tener ilusión por aspirar a vivir de esto y como decía Bea Pacheco si algún día surge la oportunidad si no lo aceptamos que no sea por miedo, si se descarta que sea por otro motivo porque lo peor que te puede pasar es que te equivoques. Pues si pasa, nos levantaremos y volveremos de nuevo a la casilla de salida y continuaremos adelante. Si es lo que se quiere hay que asumir el riesgo y probarlo, teniendo además la seguridad que si te lo ofrecen es porque han valorado tu trabajo anterior.

Estas pocas mujeres que a día de hoy están en nuestros banquillos tienen que convertirse en referentes para las chicas que vienen detrás y que éstas no duden si quieren atreverse porque no estarán solas. Darles esa visibilidad para que sean referentes no pasa porque un club las junte una tarde, sino en creer realmente en un proyecto común que pasa porque lo potencien ellas mismas como sugería Anna Montañana.

Ojalá esas notas que iba tomando la valenciana mientras escuchaba a sus compañeras fructifiquen y no caigan en un saco roto. Ojalá hoy de este encuentro virtual nazca algo real y si necesita dos manos para mover las redes sociales o crear una web que sea un punto de encuentro para las mujeres y chicas entrenadoras que cuente con las mías porque las tiene a su disposición.

Ese punto de encuentro es un proyecto ilusionante y hay que sumarse para conseguir que algún día mensajes como el de la entrenadora coach Muffet McGraw que el otro día escuchaba queden en el olvido y ya no deban ser pronunciados porque será que hemos conseguido cierta igualdad.

Charlas como la de esta tarde creo que son muy positivas para compartir opiniones y creo que es la sensación que se han llevado todas las participantes, nunca es tarde si la dicha es buena.

Gracias a todas las participantes y a la organización porque ha sido una tarde muy amena!

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