Anna Caula: «Echo de menos la adrenalina del baloncesto»

Anna Caula (Girona, 1971) fue una de las pioneras entre las entrenadoras de élite en Cataluña. Del 2008 al 2014, dirigió el Uni Girona. Dirigió al equipo en la Liga Femenina y colaboró ​​para convertirlo en un referente. Ahora es portavoz de ERC en el Parlamento de Cataluña, pero reconoce que hay pocas cosas que se puedan comparar con la competitividad de un partido de baloncesto. Admite que hay un problema estructural que dificulta el ascenso profesional de las mujeres en el deporte.

El martes una jugadora que conoce desde pequeña, Marta Xargay, anunció que necesita dejarlo un tiempo. Le ha sorprendido?

Hacía más de diez años que vivía fuera de casa. Se marchó muy joven, y éste es un debate que ya habíamos tenido con otras jugadoras. En algunos casos, se les abre un abanico de posibilidades muy grande y tienen que decidir qué quieren hacer, porque quizás no volverán a tener una oportunidad como la que se les ofrece en un momento concreto. Hay otra cosa, que se explica poco, y hablo en general. El deporte de élite tiene dos caras. Todo el mundo en general ve la más bonita y no la parte más oscura.

¿Cuál es?

A menudo se idealiza este mundo. Sí que se explica que cuesta mucho llegar y que se deben hacer grandes sacrificios, pero se da a entender que cuando estás todo es magnífico. Y, como todo en la vida, en cualquier trabajo, está la parte que te gusta más y la que te gusta menos, y se debe hacer todo. Hay deportistas que ya lo empiezan a contar, que han necesitado ayuda para salir de momentos difíciles. Objetivamente, lo tienes todo, pero como persona te puede faltar algo; siempre hay retos por delante y el día a día les afecta como a todos nosotros. Por suerte, la gente lo supera y cada vez tenemos más herramientas para superarlo.

El baloncesto y la política se parecen en algo?

Para las dinámicas de grupo. Pero es verdad que en la política los esfuerzos o premios no son tan directos como los del deporte. La adrenalina no te llega tan directamente a la vena. Esto lo echo de menos. En el deporte no puedes dilatar mucho los tempos, porque al final te tienes que preparar para ponerte a prueba y ganar. Si no entrenas tanto como debes de entrenar durante la semana, cuando llega el día del partido lo tienes jodido. Echo de menos esa adrenalina y la competitividad. La política también tiene estos contraluces entre lo que es peor y lo mejor, pero es como un reflejo directo de la sociedad. Encuentras compañeros con una enorme capacidad de trabajo, que creen realmente en el bien colectivo, y aprendes mucho a su lado. Y, como en cualquier otro grupo, también en el deporte, puedes encontrar otra gente que piensa más en el bien individual.

El deporte femenino está ganando peso en muchos ámbitos, incluso en el mediático, a marchas forzadas. Con todo, los hombres siguen siendo una mayoría absolutísima en los banquillos. Cómo lo arreglamos?

Es un problema estructural. Hay muchos micromachismos, si queremos llamarlo así. Ha habido una cierta revuelta de las mujeres, que en muy poco tiempo hemos avanzado en muchos espacios. Recuerdo cuando mi abuela me dijo que para abrir una cuenta corriente debía firmar mi abuelo. Ese día me faltaban ojos. Es un recuerdo que tengo de infancia por la sorpresa total que me causó. Hemos pasado de esta anécdota, si quieres, a lo que tenemos ahora. Estamos llegando a unos niveles de igualdad que en algunos ámbitos es aún más teórica que práctica, pero es innegable que se hicieron pasos y se dan pasos importantes. Sin embargo, todavía hay que cambiar muchas estructuras familiares de la forma en que estábamos acostumbrados a vivir, porque, más allá de si hay mujeres entrenadoras, también debemos analizar qué mujeres llegan, porque después veríamos que hay variables -por ejemplo , tener hijos- que se repiten.

La maternidad es aún, pues, un gran obstáculo?

Sí. Gran parte de todo esto pasa por esto y por cómo la entendemos. Llega un momento en que la maternidad te obliga a tomar decisiones relevantes. Muchos ámbitos profesionales, como el deportivo, no están preparados para que tú desaparezcas cuatro meses. No puedes decir tan fácilmente «este año dejo de entrenar», porque tal vez el siguiente ya hay alguien en tu sitio. Es un mundo que vive muy al día y la maternidad todavía afecta de manera diferente a los hombres y las mujeres. Socialmente, cuidar del bebé aún no está compartido al cincuenta por ciento. Esto hace que en la franja en que tú deberías dedicar al deporte también haya mucha carga familiar, que muchas veces la acaba asumiendo la mujer. Y también es verdad que para llegar tú tienes que demostrar que estás preparada, mientras que en un hombre menudo se le presupone. Es un hecho cultural.

Algunas de estas cosas las ha vivido personalmente?

El primer año de entrenadora en la Liga Femenina, la pregunta que más veces tuve que responder fue: «¿Qué siente como mujer entrenadora?» Afortunadamente, en el baloncesto han llegado más entrenadoras y se han quedado. Cuando terminé el curso de entrenadora nacional, con poco más de 20 años, fui de las mejores de la promoción, y cuando me fui me decían: «Ahora toca entrenar y hacer grande el deporte femenino.» Me rebelé, claro. «¿Por qué se presupone que a mí sólo me interesará entrenar equipos de mujeres?» Quizás no hay mala fe, sino que aún tenemos que completar un proceso para terminar de madurar.

Está muy al tanto del día a día del baloncesto?

Viví un proceso curioso. Cuando aquello que prefieres se convierte en tu profesión, se acaba difuminando lo que antes era placer y lo que es tu trabajo. Llegó un momento en que mi cerebro era incapaz de ver un partido de baloncesto por puro placer, y lo único que hacía era analizar, por ejemplo, los sistemas defensivos. Era un automatismo. No podía sentarse en la grada con unas palomitas en el regazo. Esto me ha costado dos o tres años desde que dejé de entrenar. Ahora, finalmente, vuelvo a estar en el momento de poder ir a ver un partido y disfrutar como un espectáculo deportivo sin analizarlo. Como soy muy competitiva, me gustan los partidos en los que hay algo importante en juego, los que son muy igualados, los de play-off, muchos de la Euroliga, cuando el Uni juega contra la Avenida …, duelos de alta intensidad.

Ha sufrido mucho por la Uni después de que el temporal ‘Gloria’ dejara inservible Fontajau?

Sentí tristeza. Son aquellos momentos en que recuerdas todas las experiencias vitales que has vivido en ese pabellón. Es como ver dañada tu propia casa, porque Fontajau también es mi casa. Todo quedó hecho polovo y el club lo pasó mal, pero también es verdad que el deporte femenino está acostumbrado a luchar contra los elementos y arañar para sobrevivir, y esto ayuda a superar situaciones como ésta.

Se han tomado las decisiones correctas con el coronavirus en el mundo del deporte?

La Liga de Fútbol Profesional es un mundo aparte, con unos intereses que van más allá del deporte y entran en el terreno económico. En el resto de deportes, hay que ser prudentes, primero porque como sociedad no habíamos vivido una pandemia como ésta, que es global, con un virus que es muy contagioso y que puede afectar de manera grave muchas personas y, por tanto , hay ciertos momentos en que la vida prevalece por encima de todo. Parar unos cuantos meses y proteger la vida es un concepto importante y que incluso nos hará reflexionar y nos permitirá valorar lo que teníamos, ya que a la velocidad en que vivimos a veces no somos capaces de dar el valor que tiene.

Ahora que vuelve a ver el baloncesto por placer, con qué jugador o jugadora se quedaría?

Me quedaría con Laia Palau. Cuando sentí que ficharía por el Uni, me dije a mí misma: «¿Cómo?» No me lo acababa de creer. Es la única jugadora a la que he pedido poderme hacer una foto, porque no es algo que haga mucho habitualmente. Laia es un espejo de muchas cosas que para mí son importantes en el mundo del deporte. Como entiende el trabajo en equipo, como hace jugar sus equipos, la creatividad y la imaginación de su juego …, y es muy carismática. Siempre ha sido una jugadora diferente, aunque esta conexión la tengo con muchas bases, porque también hablaría de Laura Antoja y Noemí Jordana. Según mi experiencia como entrenadora, la base es la jugadora que te ayuda a trasladar tus propias ideas en la pista. Laia tiene un magnetismo diferente. Algo que la hace especial.

Visto desde fuera, hay que cambiar alguna norma en el baloncesto para hacerlo más espectacular?

En el baloncesto masculino, veo que el espacio se está haciendo cada vez más pequeño, para que los jugadores físicamente son cada vez más grandes y con más envergadura en todas las posiciones. Los jugadores interiores son muy móviles y llega un momento en que no hay espacio para moverse. Con menos espacio, cuesta ver más espectáculo. Probablemente en algún momento esto se tendrá que cambiar.

Girona parece que se convierte en la capital del baloncesto en Cataluña con el equipo de Marc Gasol en la LEB Oro. La competencia es buena?

Es sana. Si hay dos clubes de élite en la misma ciudad, es bueno sobre todo que se retroalimenten. No lo veo como una rivalidad, porque las dos entidades pueden compartir conocimientos y, al tener un espacio muy marcado, se pueden ayudar la una a la otra, como se ha visto hasta ahora en algún proyecto que ya han hecho conjuntamente . Todo lo que sea tener baloncesto de calidad nos enriquece, y los niños también seguirán más a este deporte.

La veremos en la pista volviendo a entrenar?

Ya he dicho que lo echo mucho de menos, pero eso … chi lo sa?

 

Fuente: L’Esportiu-“Trobo a faltar l’adrenalina del bàsquet” por Lluís Simón

Foto: Oriol Durán

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