Euskal Kopa: Ganaron Lointek Gernika en la pista y Kutxabank Araski quedándose en casa

Este fin de semana se pudieron disputar la mayoría de los amistosos previstos y de paso nos dejó un anticipo de lo que probablemente vaya a suceder, esperemos sólo de vez en cuando, donde como de momento no hay nada escrito oficialmente toca improvisar con la aparición del COVID-19.

Y es en estas circunstancias cuando hemos tomado nota de cómo asumirán algunos la responsabilidad y como han quedado en evidencia otros. Es evidente que se cumple lo dictado limitando el aforo, dando acceso a los aficionados con mascarillas, poniendo geles en la entrada, tomando la temperatura y manteniendo la distancia de seguridad, pero cuando hay que tomar decisiones drásticas y hay que aplicar el sentido común por lo que se ha visto algunos les pasarán descaradamente la pelota a los clubes quienes dependiendo de cómo miren por sus jugadoras tomarán unas u otras decisiones.

Así el jueves se disputó en Durango las semifinales de la Euskal Kopa enmarcadas en la «nueva normalidad», a puerta cerrada y siendo retransmitidos por el canal Youtube de la Federación Vasca. Lointek Gernika ganó a Tarbes (55-51) e IDK Euskotren hizo lo propio con Kutxabank Araski (64-66), clasificándose así Lointek Gernika e IDK Euskotren para la gran final del sábado y con un tercer-cuarto puesto a disputar entre Araski y Tarbes.

Nada hacía presagiar que se alteraría el plan previsto, pero el viernes por la mañana Kutxabank Araski publicó un comunicado anunciando que se había conocido un caso de COVID-19 en en el entorno cercano de una jugadora. Por este motivo de forma preventiva para evitar riesgos suspendían los entrenamientos hasta que se aclarase el estado de la jugadora que de momento no presenta síntomas y no jugarían el partido contra Tarbes el domingo. Así se lo habían hecho saber a la Federación Vasca y a IDK Euskotren al haber jugado el día anterior contra ellas para que estuviesen sobre aviso.

En mi humilde opinión la Federación Vasca como organizadora del evento debería haber sido quien al conocerse la situación por sentido común y para preservar la salud de las jugadoras que es lo que hay que priorizar cancelase el partido o como mínimo debería haber respaldado y aplaudido la decisión del club de Vitoria.

En su lugar, la Federación Vasca se desmarcó de la decisión del club y anunciaron que anulaban el partido porque Araski no iba a jugar, cuando deberían haber sido precisamente ellos quienes anulasen el partido independientemente de la decisión del club por prudencia.

En este caso no es una interpretación personal de lo ocurrido porque el mensaje de la Federación dejó bien claro quién priorizó el bienestar de las jugadoras: «Tras la decisión voluntaria tomada por el club ARASKI AES de no disputar el encuentro por el tercer y cuarto puesto, y después de ponerse en contacto con el equipo Tarbes Gespe Bigorre, la ESF ha decidido suspender el encuentro que se iba a celebrar a las 18:00.»

Foto: Federación Vasca de Baloncesto

Por su parte el Tarbes francés que se quedó sin jugar su partido el domingo agradeció la rápida gestión y decisión del equipo vasco con una nota en sus redes agradeciendo que preservarse la seguridad de sus jugadoras: «Tras conocerse un caso de COVID-19 en el entorno de una jugadora de Araski AES, el club vasco está preservando la seguridad de nuestros jugadoras y respetando el protocolo de salud al no jugar el partido de mañana. Las Violetas volverán mañana por la mañana y jugarán su próximo amistoso el 11 de septiembre en Zaragoza. Según el comunicado del equipo de Vitoria, la persona con COVID-19 está bien y solo está en cuarentena. El TGB desea mucha suerte a nuestros amigos vascos con la esperanza de que el virus no se propague.»

Es inadmisible que los intereses creados estén por encima de la salud de las jugadoras y este fin de semana lo hemos podido constatar en plena pretemporada. Ojalá el posible positivo quede en nada, pero a sabiendas del riesgo que se estaba corriendo la Federación Vasca es evidente que hubiese preferido jugar ese partido que encima era intrascendental, pero afortunadamente al otro lado en este caso estaba Kutxabank Araski que priorizó el bienestar de tod@s y evitó riesgos porque a veces cuando juegas con fuego te quemas.

Ante la evidente incertidumbre hay que tener en la medida de lo posible las decisiones claras y dejar la improvisación de lado priorizando el bienestar de las jugadoras que ante todo son personas aunque a algunos parece que se les olvide a veces. Lo ocurrido en Durango no era un escenario tan inesperado porque ocurrió lo mismo una semana antes en un amistoso entre Gernika e IDK que los equipos también decidieron suspender.

Foto: Federación Vasca de Baloncesto

Llevamos meses coexistiendo con el COVID-19 e intentando ser responsables para que a las primeras de cambio a quienes les toca mojarse a su nivel se laven las manos. Estas situaciones en que se pase la responsabilidad de las decisiones a un tercero pasarán hasta que los órganos superiores tengan a bien publicar un protocolo donde se especifiquen las decisiones a adoptar porque es evidente que esto pasará de nuevo.

El protocolo redactado en Francia para sus competiciones tiene 29 páginas, veremos el nuestro cuantas tendrá si es que un día de estos sale a la luz. Sin embargo, a mi no me sirve como excusa en lo ocurrido porque la organización no ha estado a la altura y han quedado en evidencia porque o bien no han sabido cómo actuar o si lo han sabido no han sido valientes para tomar las decisiones que les correspondían.

Por cierto el sábado se jugó la final, supongo bajo la responsabilidad de los equipos participantes, con victoria de Lointek Gernika por 50-43 y se llevó el MVP del torneo Nogaye Lo. En la pista este año ganó Lointek Gernika, pero sin jugar la final ganó de nuevo Kutxabank Araski por hacer las cosas bien y con sentido común. Este fin de semana no habrá jugadora que no haya aplaudido su decisión y habrá envidiado formar parte de ese club responsable porque con la salud no se juega.

La próxima semana se juega la Supercopa y veremos si alguien ha aprendido de lo ocurrido y les ha dado tiempo a publicar un protocolo que dicte las respuestas cuando surja la pregunta de qué hacemos, pero en ocasiones no hacen falta dictados porque con aplicar el sentido común y ser responsables es suficiente. Ya dicen que prevenir es curar aunque parece que algunos no lo saben y no predican con el ejemplo.

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