Las reflexiones en voz alta de Temi Fagbenle

A veces por casualidad llegas a perfiles en las redes sociales que tienen mensajes que no se suelen retuitear y son de esas reflexiones que si te las soltará algún astro super mediático futbolero se tomarían como un dogma y más en los tiempos que corren en que todo hay que relativizarlo y ser consciente de las cosas realmente importantes.

Hoy por casualidad he llegado al perfil de Temi Fagbenle, la pívot inglesa que el año pasado tuvimos en Perfumerías y reflexiona en voz alta sobre su relación con el baloncesto …

«A regañadientes, comencé a jugar baloncesto a los 14 años, de ahí el número de mi camiseta. Desde entonces, el baloncesto me ha enseñado muchas lecciones valiosas sobre mi y los demás. Puede que no esté enamorada del juego todo el tiempo, pero ha desarrollado un profundo respeto por él … Para mí, eso es tan importante como el amor (si no más), en cualquier relación.

Me siento muy afortunada de poder jugar baloncesto desde hace 13 años hasta ahora, pero desde una edad temprana, como ni siquiera quería jugar al principio, insistí en no dejar que eso dominara toda mi vida.

He soltado un poco esas riendas ahora, pero aún así, el baloncesto no me define como persona y no es el final de todo. Cuando comencé a los 14 años, me di cuenta de que el baloncesto podía usarse como una herramienta para obtener una educación de clase mundial y «gratuita» (nada es gratis).

Espera, ¿podía pagar mi educación secundaria y universitaria si podía practicar bien este deporte? Pues vamos a hacerlo. Por supuesto, necesitaba las calificaciones para respaldarlo (leer sus libros, niñas y niños), pero esa es una gran razón por la cual, de todas las escuelas de baloncesto poderosas que me reclutaron, elegí ir a Harvard y, posteriormente, a la USC para una maestría (gracias por llevarme a bordo, Kathy Delaney-Smith y Cynthia Cooper).

En ese momento, me pareció extraño que yo fuera el único McDonald’s All-American de secundaria que se comprometió con una escuela de la Ivy League(*) ese año, y el segundo en la historia de HS All-American. ¿Pero qué sucede cuando el baloncesto termina, por tu elección o por la naturaleza inesperada del destino?

Obviamente, no necesitas ir o haber ido a una escuela Ivy para tener la respuesta, eso fue simplemente parte de mi viaje, pero asegúrate de tener o estar trabajando para obtener una respuesta con la que estés satisfech@ y seas feliz cuando llegue el momento.»

                                                                                            Temi Fagbenle

 

(*) La Ivy League es una conferencia deportiva de la NCAA de ocho universidades privadas del noreste de los Estados Unidos. El término Ivy League se usa típicamente más allá del contexto deportivo para referirse a las ocho escuelas como un grupo de universidades de élite con connotaciones de excelencia académica, selectividad en las admisiones y elitismo social.

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