Becky Hammond hizo historia, pero al resto les toca seguir picando piedra en la sombra

Quien nos iba a decir que terminaríamos el año haciendo historia porque ayer Becky Hammond se convirtió en la primera mujer en dirigir un equipo en la NBA tras la expulsión de su jefe, Gregg Popovich. Fue en el partido que disputaron los Spurs frente a Los Angeles Lakers se puso al frente al final del segundo cuarto y perdieron por 107-121.

Sí, efectivamente no podemos negar la evidencia y es histórico porque nunca había ocurrido antes, pero a mi lo que me preocupa es que estemos tan eufóricos y felices porque se le haya dado la ‘oportunidad’ de sustituir al entrenador principal cuando éste fue expulsado.

A mi más que alegría por el hecho en sí, me produce tristeza por cómo ha tenido que ocurrir este hecho histórico porque si a Popovich no le hubiesen expulsado de momento no habríamos hecho historia. Me alegraré el día que la nombren entrenadora principal, pero no por ser el plan B por motivos de fuerza mayor sino porque de saque le confien el proyecto frente a otros entrenadores, sean éstos hombres o mujeres porque el género debería ser indistinto y no ser la razón de la noticia.

La NBA sinceramente me queda muy lejos y me preocupa más cómo tenemos el patio en casa. Hoy leyendo en los medios de nuestro país sobre la noticia ninguno se hacía eco del nombre de nuestras entrenadoras por aquello de decir que a ver cuando vemos algo así en casa. Ni se han molestado en citarlas porque quizás ni las conocen o porque saben que aquí esa posibilidad queda a años luz y eso sí resulta preocupante.

Aquí de momento si la memoria no me falla los grandes avances en la historia en relación a nuestras entrenadoras se reducen a ver como a una entrenadora le dan las riendas de un equipazo en un partido entero de la LF porque echan al entrenador principal y esperan a que llegue el recambio, a nombrar a una entrenadora asistente en la ACB, a una entrenadora al frente de un equipo en la liga EBA, a una ayudante del seleccionador en la absoluta y a tener a un par de entrenadoras que han tenido las narices de irse al extranjero …

Sí, bien pensado casi mejor que los que mandan, que casualidades de la vida también suelen ser hombres, vayan dosificando despacito los avances y no sean valientes y les den demasiadas responsabilidades ni visibilidad no sea que alguna lo haga bien y algunos no lo sepan encajar o peor que nos acostumbremos a esa normalidad.

Así que pesar de este gran paso para la humanidad con lo de Hammond, a nuestras contadas entrenadoras de primer nivel mañana les tocará seguir picando piedra a la sombra por si algún día suena la flauta y es su día de suerte.

Sí, quizás como ellas mismas decían hace un par de meses algo está pasando, pero en mi modesta opinión más que debería de pasar para normalizar esa igualdad que a día de hoy parece ciencia ficción. La enhorabuena a Hammond, pero al resto a persistir para conseguirla y que algún día esto deje de ser noticia.