Eurobasket: La verbena de cuartos contra las serbias

Hace poco más de una semana empezaba el Eurobasket de Valencia y no nos engañemos de entrada hubiésemos deseado egoístamente que tardase unos días más en llegar para poder contar con las ausentes Alba Torrens y Tamara Abalde que han causado baja por COVID.

Incluso contando con la aportación de la estrella balear ya era una incógnita como iría el torneo porque nuestra selección está inmersa en pleno plan renove y además la competencia va en aumento con muchas selecciones con ganas de dar guerra, pues sin Torrens era evidente que todavía la incertidumbre era mayor.

Si encima a ello le sumamos la inesperada derrota en el primer partido contra Bielorrusia en que desgraciadamente no se dio pie con bola, las cosas mentalmente se ponían cuesta arriba.

Nada nos hacía presagiar que tres partidos después afrontaríamos la verbena de los cuartos de esta noche frente a Serbia con optimismo. Optimismo ni mucho menos porque estemos convencidos de una victoria, al contrario.

Lo que nos va a tocar sudar para conseguirla, pero en estos tres partidos frente a Suecia, Eslovaquia y Montenegro hemos visto a la selección jugar como un equipo, defender como jabatas, correr como gacelas y soltar el brazo de una forma que nos han hecho disfrutar como antaño y lo más importante no hemos echado a nadie en falta y eso es mérito de las que están.

Quién sabe si la ausencia de Torrens ha facilitado que jugadoras como Conde, Cazorla y Carrera recién llegadas a la absoluta hayan podido tener mayor protagonismo para mostrar su mejor versión y esa primera derrota nos forzase a sacar el carácter cuanto antes para reconducir el camino si no queríamos irnos para casa a las primeras de cambio.

Somos un país de crítica inmediata porque este equipo a pesar del nefasto primer día se merecía todo el respeto por la trayectoria de la vieja guardia y el nivel de las recién llegadas y fue decepcionante leer como algunos ya las prejubilaban en las redes sociales tras la derrota contra Bielorrusia.

Tampoco dice mucho de la confianza de los que en la última jornada de la fase de grupos sugirieron buscar el camino supuestamente más fácil contra rivales más asequibles menospreciando nuestra propia calidad y la de las rivales porque seguro que las nuestras tampoco son precisamente plato de buen gusto para nadie.

Estamos en una fase final y están los mejores. Si quieres ser campeón tienes que demostrarlo y si encima te encuentras por el camino a los favoritos más mérito tendrá ese título.

A esta selección afortunadamente no le gusta perder ni a las canicas y en octavos no especuló porque hubiera dicho muy poco de ellas.

Hoy quien sabe si ganaremos o perderemos porque las serbias no son mancas y será un cara o cruz, pero jugando como sabemos se lo vamos a poner muy difícil.

Lo que está claro por lo que hemos visto en los últimos días es que el relevo generacional está más que asegurado y hoy es un buen día para demostrarlo contra un equipo muy curtido como el serbio.

Hay que ir partido a partido, hoy de momento toca disfrutar de la verbena y mañana dios dirá.