El fin de un Eurobasket sin algunas patas, sin suerte, pero con un futuro ilusionante

Lo que son las cosas porque la trayectoria de Serbia y España en este Eurobasket bien podrían ser la cara y la cruz de una misma moneda porque ambos equipos tuvieron una trayectoria bastante parecida y por una canasta o un sólo segundo lo distintos que han sido sus desenlaces.

Ambos empezaron el torneo con partidos igualadísimos que hubieran podido caer de cualquier lado. En el caso de Serbia estaban casi desahuciadas contra Italia que las iba ganando con claridad, pero no se dejaron ir, sacaron la garra, subieron líneas al final del partido y la inexperiencia de las italianas les pasó factura primero dejándose igualar el partido y en la prórroga cayendo de forma clara.

En el caso de España ese primer partido con Bielorusia también fue muy igualado y eso que no dimos pie con bola, aunque le pusimos todas las ganas del mundo. Fuimos nosotras quienes pecamos de inocencia y caímos en el último segundo dejando una canasta fácil a Bentley que desgraciadamente nos marcó el devenir del torneo.

Después de ese primer partido en que a Serbia le tocó cara y a España cruz, ambos equipos ganaron de forma holgada sus dos siguientes partidos frente a Grecia y Montenegro las primeras y contra Suecia y Eslovaquia las segundas.

Serbia al no haber perdido ningún partido se clasificó para cuartos directamente y a nosotros nos tocó pagar el peaje del primer partido y nos enfrentamos a Montenegro a quien vencimos con facilidad.

Luego nos encontramos a las serbias y éstas nos pagaron con la misma moneda que siempre hemos gastado nosotras con nuestros rivales: garra y competitividad.

La fortuna que otras veces nos acompañó, en esta ocasión nos fue esquiva en ese partido, primero fallando un tiro libre que nos hubiese dado el pase a cuartos y lo que nos dio fue la posibilidad de jugar una prórroga que puso de manifiesto que se nos había acabado el fuelle.

Serbia accedía a semifinales y España se lo jugaba al todo o nada contra Rusia para conseguir un puesto en el PreMundial de Australia.

Jugamos el partido contra Rusia y contra la presión por lo que había en juego, no lo hicimos mal durante buena parte del partido e incluso hubo algún momento en que rozamos la perfección, pero era evidente que ese ritmo no íbamos a poder mantenerlo. Dejaron de entrar de nuevos las canastas en los últimos minutos, entraron las dudas y ya conocemos el final que nos deja sin opción para disputar el próximo Mundial.

Mientras, Serbia por su parte jugaba contra Bélgica las semifinales y necesitó del instant replay para certificar que la última canasta de las belgas estaba fuera de tiempo para certificar su pase a la gran final donde consiguió que Francia fuese una caricatura de lo que había sido en todo el torneo y en los amistosos disputados con anterioridad y se llevaron merecidamente el oro.

Así que ayer se acabó lo que se daba, personalmente no era muy optimista con las expectativas de España antes del inicio del campeonato y menos lo fui al saber que Alba Torrens no podría disputar el Eurobasket y es nuestro buque insignia, pero reconozco que las nuevas generaciones a pesar de las derrotas me han gustado por su desparpajo y entrega y nos han demostrado que a pesar de las circunstancias tenemos un futuro muy prometedor por delante.

El problema que tenemos es que el listón lo teníamos muy alto porque lo conseguido en estos últimos años ha sido simplemente extraordinario, aunque probablemente no hayamos sido capaces de valorarlo como se debía porque nos han mal acostumbrado y quizás ahora con lo ocurrido nos demos cuenta de ello.

Foto: FIBA

En ocasiones da la sensación que algun@s se creen que los títulos y medallas se heredan que las rivales no juegan y que sólo es cuestión de juntar a muy buenas jugadoras y el equipo se hace sólo.

En este campeonato me he cansado de escuchar en las retransmisiones de los partidos de España que había que ir partido a partido como debía ser, pero siempre acababan la frase diciendo que no pasaba nada porque éramos las campeonas de Europa y me sobraba porque era engañarse si la mitad del grupo que lo consiguió ya no estaba.

Estamos en pleno cambio de ciclo y se requiere de un periodo de transición para ir forjando nuevas patas que vayan supliendo las de las ausentes Marta Xargay, Anna Cruz y Laura Nicholls.

Eso pasa porque las nuevas generaciones tengan minutos de calidad tanto en nuestra liga como en la selección y no juguemos con una rotación de ocho o nueve y luego argumentemos que el cansancio ha hecho mella o que no han asimilado los roles.

Tenemos que ir asumiendo que se nos ha acabado vivir de las rentas y si los árbitros nos han perdido el respeto nos lo vamos a tener que ganar de nuevo, pero debe ser en la pista no en las ruedas de prensa.

Quizás deberíamos hacer un poco más de autocrítica y no achacar los resultados a la suerte o a la inexperiencia de las jugadoras porque seguro que además de eso tenemos otros aspectos a analizar y corregir que nos harán más fuertes.

Yo no entiendo de sistemas, pero me quedo con la actitud que transmite el equipo. Por eso prefiero quedarme fuera de un mundial viendo a jugadoras como Laura Gil partiéndose el labio peleando hasta el final que animando a una selección como la de Francia que jugando una final ayer parecían tener la sangre de horchata, ellas no me representan y las nuestras sí.

Quizás nos vino de unos segundos y una canasta y ahora estaríamos con un metal al cuello, pero incluso con él nos tocaría tener paciencia y seguir creciendo para ir asentando el terreno.

Así que sí, nos hemos caído y nos quedamos sin Mundial, pero seguro que nos levantaremos y volveremos. Ahora toca disfrutar de los JJOO y seguir a muerte con ellas. 

Foto: FIBA