Unas veces se gana y otras se pierde, pero jamás nos rendimos … gracias EQUIPO!

Foto: FIBA

España ayer no tuvo el día y acabó perdiendo el partido de cuartos de los JJOO frente a Francia por 64-67. Fue un partido en el que incluso no estando acertadas en ataque tuvimos nuestras opciones hasta el final. Algo que honra a este equipo porque demuestra su implicación, aunque no entraban y las francesas se iban no bajaron los brazos y lo siguieron intentando hasta el pitido final.

Desgraciadamente en esta ocasión nos salió cruz y perdimos, algo a lo que no estamos nada acostumbrados porque esta generación nos ha dado tantas alegrías que ya parece que ganar es lo normal. Este verano nos ha enseñado que debemos aprender a saber perder, a darnos cuenta que los otros equipos también juegan y que somos terrenales. Quizás ahora valoraremos todos los títulos que han conseguido en estos últimos años porque ha sido simplemente extraordinario.

Lo que son las cosas si el partido de ayer se hubiera ganado jugando exactamente igual, hoy estaríamos en semifinales y seríamos la leche, pero como se perdió aparecieron los oportunistas de turno que no ven un partido en todo el año dejando por los suelos a jugadoras a quienes no les llegan a la altura de los zapatos por su compromiso.

Sinceramente ayer dio vergüenza ajena leer ciertos comentarios en el estercolero en el que se convierten en ocasiones las redes sociales. Así de «constructivas» fueron las críticas que esta mañana Laura Gil aparecía para explicar cómo se sentía por lo ocurrido disculpándose por sus errores. Como si no tuviera todo el derecho de tener un día malo, son gajes del oficio y faltaría más que le tuviésemos que exigir la perfección y justificarse por ello.

Evidentemente como nos podíamos imaginar quienes sí conocemos su trayectoria nos hemos encontrado a una persona enormemente fastidiada por lo ocurrido y eso que acabó el partido con 9 rebotes y 4 asistencias aunque para algunos parece que eso no cuenta. Gil ha aprovechado también para poner al personal educadamente en su sitio, algo que a algunos les hace buena falta porque una cosa es opinar y la otra es faltar al respeto.

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Y puestos a opinar y con todo el respeto este verano no hemos jugado con la fluidez de anteriores ocasiones. No podemos engañarnos y decir que hemos jugado muy bien porque no habríamos sufrido tanto en algunos partidos y sinceramente flaco favor nos hacemos si decimos lo contrario.

También era de esperar que algo así ocurriera porque teníamos ausencias importantes de jugadoras que se han retirado de la selección y debemos reconstruirnos, pero también es igualmente cierto que con una temporada especialmente dura y exigente lo que tocaba era dosificar mental y físicamente con rotaciones a las jugadoras y por motivos que desconocemos no se ha sacado provecho a la calidad y amplitud del roster que teníamos.

Yo no entiendo de sistemas ni jugadas, pero en mi modesta opinión a una selección se llevan a las doce mejores jugadoras disponibles del país en sus respectivas posiciones y no voy a cuestionar si las son o no. Pero si están es porque así se ha considerado por lo que se asume que todas ellas están más que preparadas para salir y jugar.

Evidentemente no todas van a jugar el mismo tiempo, pero no comprendo con la tralla de competición que llevan cómo se puede sobrecargar a cinco jugadoras con más de 100 minutos, otras ni han debutado y otras que no han tenido excesivo protagonismo rompan a llorar al final del partido por la tensión acumulada por hacerlo bien. Así difícilmente vamos a estar en disposición de una rotación de garantías cuando se requiera y con doce jugadoras deberíamos de tenerlo.

Este verano hemos visto algunas caras nuevas que son el futuro de esta selección, pero más allá de la convivencia que ha debido ser muy  enriquecedora me hubiese gustado verlas con mayor protagonismo en la pista porque perfectamente podían haber sido un revulsivo en momentos de atasco que los hemos tenido.

A María Conde la hemos tenido una media de 4 minutos sobre la pista en los que pocos milagros le podemos pedir, si no metemos de tres para qué tenemos a una francotiradora como Leo Rodríguez en el banquillo para aplaudir a rabiar a sus compañeras como ha hecho durante todo el torneo, si tienes a Gil exhausta porque no metemos a Raquel que ya se ha pegado con sus mayores para que se recupere … hay cosas que se me escapan, pero es evidente que donde manda patrón no manda marinero y su explicación tendrán.

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De este verano me quedo con la buena sintonía del grupo y la entrega incondicional de todas ellas donde a pesar de las circunstancias personales de cada una han demostrado ser una piña y aunque nos han hecho sufrir nos han hecho disfrutar por igual como cada verano más allá de las victorias o las derrotas, lo que las vamos a echar de menos el próximo año.

En este verano sin medallas destacaría a una joya como Maite Cazorla, una jugadora con un enorme desparpajo y valiente que ayer no se arrugó y tomó la responsabilidad de tirar ese triple porque es en esas ocasiones en que hay que tener agallas y no esconderse.

Ayer el triple final no entró, pero que no se duerman nuestras rivales porque volverán a entrar y en nada estaremos de vuelta con fuerzas renovadas. Toca reinventarse y olvidarnos de nuestros logros pasados, pero afortunadamente tenemos la materia prima para ello. Sólo nos falta tiempo para rearmarnos y asentar la mesa sobre 12 patas.

Gracias EQUIPO y a disfrutar de lo que os queda de verano que os lo tenéis bien ganado!

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