Segundas del ranking FIBA, pero como si fueran el último de la fila

Foto: FIBA

El jueves y viernes pasado la FIBA publicó el ranking actualizado de las selecciones tanto femenina como masculina. España ocupa en ambos casos la segunda posición de la clasificación por detrás de USA y por delante de Australia.

El mismo viernes con ambos rankings actualizados la FEB publicó en su web y las redes sociales el ranking de la selección masculina de la «Familia» y hoy domingo acaba de hacer lo propio con la clasificación de la selección femenina.

Sinceramente hay que ser muy cínicos a estas alturas de la película para sacar pecho y en el tweet publicado hacer mención al apodo de Familia cuando entre unos y otros van dejando muestra de lo bien avenidos que están todos sus componentes. Mientras esto ocurre se sigue mirando hacia otro lado en lugar de actuar para poner solución o reconducir la situación actual en que cada día que pasa la imagen de todos los implicados se va deteriorando.

Resulta paradójico y surrealista que según el ranking FIBA hayamos subido un peldaño este verano y se esté alegando los malos resultados para cesar al seleccionador cuando es de dominio público que ése precisamente es un factor secundario, pero es más fácil que afrontar los motivos reales que han provocado esta situación.

Otra cosa es que también me gustaría saber es cómo se calcula ese ranking FIBA porque ni se ajusta a las sensaciones, ni a los resultados reales y encima empezar a conocer todo lo que hay detrás de esa segunda posición y se está llevando por delante en estos días no nos deja precisamente indiferentes y contentos.

Foto: FIBA

Ahora mismo esos comunicados publicados hasta ahora que no sabemos cómo acabaran, más allá de quien tenga la razón nos dejan una afición ya de por si escasa muy dividida con el cese del seleccionador y las declaraciones de las jugadoras.

Unos argumentan que en el deporte de élite el fin justifica los medios y si no estaban de acuerdo haberse ido para casa que a buenas horas salen a la luz los testimonios, otros argumentan que no todo vale y ciertos comportamientos deben ser erradicados totalmente aunque sea a costa de tener peores resultados y otros sacan a relucir el machismo de turno porque esto según ellos no pasaría si fueran hombres porque ellos lo aguantan todo.

En muchos casos los aficionados se pelean unos con los otros en las redes sociales defendiendo o acusando a alguna de las partes implicadas en el conflicto mientras desde la barrera se lo sigue mirando la FEB que en todo este asunto ha sido el que se lleva los peores adjetivos, pero parece que les da igual. Parece que prefiere dejar pasar el tiempo en lugar de ponerse manos a la obra para aclarar el entuerto en el que estamos inmersos que es muy grave y cuanto más tarde peor será.

De todos los comunicados una de las frases que más me ha impactado haber leído es la que dijo Anna Cruz “Al principio de este recorrido éramos un grupo muy unido, también contra él, porque todas lo sufríamos. Nos hacíamos fuertes entre nosotras. Pero con el tiempo, él consolidó esa necesidad de conflicto que tiene para desarrollar su mando y comenzó a fomentar la competencia insana dentro del equipo”.

Parece que teníamos una piña como todas esas generaciones que van subiendo, pero hemos acabado teniendo un grupo de jugadoras en el que cada una ha vivido y afrontado la situación de forma distinta. Están en su derecho de mantenerse en silencio en esta triste historia faltaría más, pero resulta curioso que no tomen partido por nadie porque se está cuestionando la credibilidad de las partes y aparentemente parece que no va con ellas. Ahora mismo la imagen que transmiten es la de un grupo dividido.

Es evidente que en estos años la exigencia y el compromiso ha sido máximo porque nadie regala las medallas, pero imagino que en esta historia tendremos versiones para todos los gustos y todo será subjetivo: para algunos ‘el respeto’ siempre habrá sido máximo, para otras hace tiempo que se pasó la raya de largo, otras debían ser afortunadas porque debían ser intocables, otras debían aguantar lo que no está escrito, las que han hablado debían ser las que se hartaron y eso sí estratégicamente aprovecharon el ‘mejor’ momento para contarlo porque si esto se cuenta con una medalla al cuello nunca hubiera trascendido y otros simplemente parece que estuvieron en Babia porque no se enteraron de nada y tenían un polvorín entre manos.

Sinceramente me da muchísima pena todo lo que estoy leyendo y viendo los últimos días. Antes veía las fotos de las celebraciones y admiraba enormemente a quienes salían, ahora les miro y me pregunto desde cuando era una farsa tanta felicidad porque es evidente que como dice Xargay no es oro todo lo que reluce y a la vista de las declaraciones de todos el mal rollo de puertas para adentro era evidente aunque algunos supuestamente ni viesen ni oyesen nada.

Foto: FIBA

En breve empezaremos la liga femenina una competición amparada por la FEB con ganas de crecer, pero si en este caso que nos ocupa con la relevancia y gravedad de los hechos que se han puesto de manifiesto por las distintas partes se mira para otro lado me pregunto cómo se pretende que crezca y mejore esta competición.

El baloncesto femenino está siendo ninguneado mientras sus dirigentes no demuestren su interés por lo que está pasando. Está siendo el gran perjudicado porque no se le está tomando en serio y está claro que las cosas por si solas jamás se arreglan. Así nos va y desgraciadamente tiene pinta y mucho me temo que así de bien nos seguirá yendo.

Al menos por favor sean un poco serios y dejen de considerarnos tontos a los aficionados al baloncesto femenino que ese era el eslogan de una empresa de electrodomésticos. Dejen de utilizar el hastag de #LaFamilia en sus comunicados hasta que se demuestre que realmente lo somos, den la cara y trabajen para reconstruirla porque ahora ya no cuela y si todavía no lo ven y lo niegan es que tienen un problema.