Julie Allemand se hartó del baloncesto: «Lo más difícil es aceptarlo»

Foto: FIBA

Ayer acabó el año y era un buen momento para hacer valoración del mismo. Así lo hizo Julie Allemand, la excelente base de la selección belga, a través de sus redes sociales y su lectura no deja indiferente. Pasen y lean …

«Querido 2021,

has sido tan especial. Además, no pude encontrar una palabra para calificarte ya que hubo tantos altibajos…

Por eso te he dividido en 4 partes. Cuando lo pienso, conocí a gente maravillosa en Montpellier. Un grupo inolvidable con un entorno magnífico, despertares con la salida del sol sobre el mar, un título de Copa de Francia en juego y un título de subcampeón del campeonato.

Y todo esto durante este período de Covid, cuando los restaurantes estaban cerrados, donde era imperativo evitar salir de casa aunque sólo fuera por trabajo. Las semanas estaban marcadas por pruebas de PCR, había que evitar asociarse con personas para evitarlo y proteger a tu equipo, pero 2021 también tuvo un verano ajetreado y se disputaron los famosos Juegos Olímpicos.

Han pasado ya cuatro meses y todavía tengo la misma sensación de incompleto, de fracaso cada vez que pienso en ese séptimo lugar en el que quedamos. Perdimos de un punto ante Japón en cuartos de final. Esto después de perder un punto también ante Serbia en las semifinales del Campeonato de Europa un mes antes. Estar tan cerca de lograr una hazaña, con el equipo que teníamos, pudimos hacerlo. Sabiendo que es demasiado tarde, nunca cambiaremos la situación.

@BELGA

Sí, viví las Olimpiadas, veías a las estrellas, caminabas y comías junto a ellas, te sorprendías, viví la ceremonia de apertura, el primer partido con una gran victoria ante Australia, los anillos olímpicos, vivir «tu sueño» es hermoso … pero olvidamos cómo las limitaciones del Covid hicieron que todo fuera difícil de vivir.

Tener que llevar tu mascarilla las 24 horas del día, jugar sin seguidores, en una habitación vacía, no ver a tus familiares, no poder ir a ver otras disciplinas o incluso otros partidos de nuestra competición, comer con guantes, hacer tu prueba cada mañana, y todo esto después de haberlo experimentado ya en una burbuja para otra competición un mes antes. Pero sobre todo estas tres semanas de preparación en Japón, encerrados en un hotel, donde sólo podíamos entrenar, comer y esperar a que pasara el tiempo. Es todo eso que fue agotador, agotador, estresante, y que mentalmente, además del resultado final, me rompió poco a poco y me permite decir que los Juegos Olímpicos, no fueron la imagen que me hacía antes de poner un pie allí.

Luego llegó el inicio de temporada con el Lyon, la alegría de estar «de vuelta a casa», de reencontrar un grupo de gente que aprecio. Se siente como si todo estuviera bien, hasta que la mente viene y te molesta. Hasta que la primera derrota ante el Lyon fue un flashback de tus lágrimas después del partido contra Japón. Hasta que ya no encuentras tu lugar en el campo, que te sientes inútil, que ya no eres tú misma, que te haces demasiadas preguntas, que pierdes tu propio baloncesto, que ya no tienes confianza en ti misma pero sobre todo, que has perdido toda esa energía, esas ganas de ser y de luchar en el campo. Sientes que has llegado a un punto que nunca antes habías experimentado y, créeme, da miedo.

Lloras por nada, ya no quieres ir a entrenar, jugar, te gustaría dejarlo. Sí, eso es lo que sucedió. Había estado agotada de dar durante tantos años sin haberme tomado el tiempo para detenerme y pensar en mí misma. Nunca pensé que algún día diría esto, pero me harté del baloncesto, y creo que lo más difícil es aceptarlo, aceptar que no estás bien y que todo tomará su tiempo.

Salud mental, ¿un tema tabú? Decidí compartir lo que he pasado, porque quiero ayudar a todos los que pasan o pasarán por esto. Es un camino largo, pero sobre todo, no debemos dejarlo. Acepta que no todo volverá inmediatamente a la normalidad, acepta estar en esta situación, acepta ver a alguien, pero sobre todo y sobretodo, piensa en TI.

@ISOPIX

Además, quiero agradecer a mi club por ayudarme y acompañarme, por ser comprensivo y apoyarme, dejarme ir a casa, permitirme encontrarme a mí misma y sobre todo a mis compañeras sin los cuales no estaría, no hoy aquí. Un grupo de chicas extraordinarias que también aceptaron la situación y estuvieron ahí para mí, un grupo humano por encima de todo y que piensa en el bienestar de la persona antes que en los resultados. UN GRACIAS nunca será suficiente.

Ahora, a días de acabar este año 2021, sé que todavía no estoy curada. Sé que pasarán días, meses, antes de que todo mejore. Pero decidí aceptar esta situación, este «paso a paso» diario, y centrarme sobre todo en mí, para hacer lo que quiero y disfrutar porque al final, sólo tenemos una vida, y no sabemos qué nos deparará el mañana.

Entonces, 2021, todavía no tengo esa palabra que mejor te calificaría, pero gracias por todos esos altibajos que me hacen mucho más fuerte hoy.

2022, estoy lista.»